Patuque de Lectura

Escrito por: Evelyn Torres. Universidad Metropolitana. Departamento de Desarrollo Integral. FILUC 2015. Espacio Infantil. El Chamario.

Patuque es una palabra venezolana, que recoge las acciones de mezclar, regar, ensuciar, embadurnarse, en un mismo tiempo.

El espacio de Patuque surge como producto de la observación de niños en edades tempranas, a partir de los 4 meses, su conducta, tendencias de acción, manera particular de abordar la exploración del mundo cercano, sus necesidades y el estudio de diferentes autores e investigadores en relación a los procesos psicomotrices de la primera infancia.

El niño y la niña, reproducen las acciones que le provocan placer. Las huellas de placer se guardan en el cuerpo como una referencia para buscar en otros actos, aquello que produjo un bienestar. El placer de sentirse contenido en los brazos maternos o de un adulto que nos recibe amorosamente en su regazo, deja la primera huella profunda. Esa sensación de contención unida a las sensaciones y acto de satisfacer la necesidad de alimento, conforman una unidad de placer primaria que el niño/a demanda como una garantía para poder convertir en acto sus deseos. Es por ello importante revivir simbólicamente esta unidad de placer, en actividades que favorezcan y dimensionen en otros aprendizajes las sensaciones que establecieron los primeros vínculos. Desde este escenario educativo que toma en consideración el inventario de experiencias primordiales referenciales del niño y la niña en edad temprana, para propiciarles un desarrollo saludable, se justifica el espacio de patuque.

Los niños/as en edades tempranas viven proceso de transformación a nivel físico, emocional, cognitivos, relacional en tiempos muy cortos y tienden a poner afuera a través de sus acciones acontecimientos internos. Los juegos de patuque son una acción natural en la primera infancia y están relacionados simbólicamente con los procesos internos de transformación abordados desde la unidad de placer primaria. Chupar, apretar, expandir, vaciar, llenar, aplastar, mezclar, amasar, son maneras naturales de exploración que expresan aprendizajes que parten del orden de las sensaciones y acciones corporales.

“La boca es el primer lugar entre el interior del cuerpo del bebé y el mundo exterior. La unión boca mano permite que el niño explore su cuerpo; se chupa la mano y también la envía hacia el exterior como una prolongación de la cavidad bucal, para coger objetos en una tensión global de placer que se atenúa cuando consigue asir el objeto. El vive la pulsión de conseguir el objeto deseado, que es semejante al deseo de incorporar y devorar”. (Aucouturier, 2003).

El espacio de patuque se funda en la intención de ofrecerles al niño y la niña un continente organizado donde pueda jugar con materia comestible y desarrollar acciones que le son familiares y que a su vez tienen una resonancia afectiva, con el propósito de brindarle al niño/a la oportunidad de experimentar procesos de transformación provocadas por él o ella, en su acción sobre la materia. Estas experiencias de transformación se convierten en materia prima para elaborar saludablemente sus propios procesos internos y favorecer el placer de actuar. Estos juegos va evolucionando de la exploración espontánea a experiencias más estructuradas tales como: la cocina y los experimentos científicos.

Los protagonistas de las actividades de patuque son los sentidos del tacto, gusto y olfato. Pueden desarrollarse en un espacio abierto o cerrado.